Electrolitos: esos minerales invisibles que hacen que tu cuerpo funcione

Sudás mucho durante un entrenamiento.
Tomás agua.
Seguís teniendo sed.
Y alguien aparece con la palabra de moda:
“Te faltan electrolitos.”
Pero ¿qué son exactamente?
¿Una bebida deportiva? ¿Una sal especial? ¿Algo que solamente necesitan los atletas?
En realidad, los electrolitos están trabajando dentro tuyo ahora mismo mientras leés esto.
Primero: ¿qué es un electrolito?
Son minerales que, al disolverse en los líquidos corporales, poseen carga eléctrica.
Entre los principales encontramos sodio, potasio, cloruro, calcio y magnesio.
Y esa pequeña carga eléctrica resulta esencial para algunos de los procesos más importantes del organismo.
Literalmente permiten que tus células se comuniquen
Cada vez que decidís mover una mano, ocurre una pequeña maravilla electroquímica.
El cerebro genera un impulso nervioso.
Para transmitirlo, las neuronas modifican rápidamente la concentración de sodio y potasio a ambos lados de sus membranas.
Esa señal viaja por los nervios hasta el músculo.
Luego interviene el calcio para permitir la contracción muscular.
Es decir: sin electrolitos, músculos y sistema nervioso no podrían funcionar correctamente.
También participan en el equilibrio de líquidos, el ritmo cardíaco, la presión arterial y muchas otras funciones.
¿Por qué hablamos tanto de ellos cuando transpiramos?
Porque el sudor no es solamente agua.
También contiene electrolitos, especialmente sodio y cloruro.
Cuando hacemos ejercicio prolongado, entrenamos con mucho calor o somos personas que transpiran abundantemente, podemos perder cantidades importantes.
Por eso tomar únicamente agua puede no ser siempre suficiente en esfuerzos largos o condiciones extremas.

Pero entonces… ¿todos necesitamos bebidas con electrolitos?
No.
Una persona que lleva una alimentación variada, realiza actividad física moderada y no pierde grandes cantidades de sudor probablemente obtenga los electrolitos que necesita mediante alimentos y bebidas habituales.
Los encontramos naturalmente en frutas, verduras, lácteos, frutos secos, legumbres, sal de mesa y numerosos alimentos cotidianos.
Las bebidas específicas cobran mayor sentido en contextos de pérdidas relevantes de agua y sales.
¿Más electrolitos significa mejor hidratación?
Tampoco.
El equilibrio importa más que la cantidad.
Nuestro organismo regula cuidadosamente la concentración de minerales mediante los riñones y diferentes hormonas.
Tomar suplementos indiscriminadamente no convierte al cuerpo en una máquina mejor hidratada.
En determinadas condiciones, incluso puede ser contraproducente.
Una máquina eléctrica caminando por la oficina
Es curioso pensarlo así: nos sentimos organismos sólidos, pero gran parte de nuestro funcionamiento depende de agua, minerales y pequeñas diferencias eléctricas atravesando membranas celulares.
Un pensamiento. Un latido. Un movimiento. Una contracción muscular.
Detrás de todos ellos hay química y electricidad trabajando juntas.
Conclusión
Los electrolitos no son una nueva moda deportiva.
Existen desde muchísimo antes que las bebidas fluorescentes.
Son minerales esenciales que permiten que nuestro cuerpo mantenga líquidos en equilibrio, transmita señales nerviosas y contraiga músculos.
La clave no es consumirlos porque están de moda.
Es entender cuándo realmente necesitamos reponerlos.





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